Armado de mi planilla de cálculo, comencé la tarea. Anoté lo que debía de la hipoteca, el coche, créditos personales, compras en cuotas y tarjetas, cuanto pagaba mensualmente por esos conceptos y el porcentaje de interés que me aplicaban. Siendo sincero, en muchos casos me enteraba en ese momento de cuanto era ese interés.
No estaba preparado para la dura realidad, sabía que sería mucho pero jamás pensé que las cuotas se llevaran las 2/3 partes de los ingresos de mi familia y que más de la mitad de ese dinero fuera para el pago de intereses. Con el 1/3 restante todavía teníamos que pagar la comida, los servicios, el cole de los niños, impuestos, el combustible y el seguro del coche, etc. Me llamó la atención que todos los meses pudiéramos hacer frente a esos gastos con el dinero que quedaba.
La decisión estaba tomada. Tenía que reducir mis deudas y las herramientas eran: reducción de gastos y cancelación anticipada de deudas.
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